FELICES FIESTAS A TODOS

3 enero, 2012

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Siempre, siempre, SIEMPRE que las cosas no marchan como deben, busco desesperadamente un colacao calentito, como los que tomaba contigo. (No por la taza, ni por el colacao en si, sino por la capacidad que tenían para hacerme sentir bien, para simplificar problemas, secar lágrimas y para curar heridas)

Pero debo fallar en algo, porque a mi, los colacaos no me salen igual que a ti, ni tampoco tienen las mismas propiedades mágicas de los tuyos.

Entonces, me pongo a pensar, y concluyo en que lo que realmente era mágico entonces no cabía en una taza:
Eras tu y tu manera de hacer de mis problemas un chiste, y de mis penas alegrías, de simplificarlo todo. Era el consejo que siempre tenías guardado para mi,  y sobre todo era la sensación de bienestar que lo inundaba todo cuando tu estabas cerca.

Y aquello fue el problema: que nunca supimos lo cerca que pudimos estar, y ahora desde lejos los colacaos ni saben igual, ni me hacen feliz.

¡¡Pues menos mal!!
A mi nunca me habréis escuchado quejarme de algo parecido, pero supongo que como con todo, uno no se queja hasta que se la juegan.
Bien, ese ha sido el caso, y yo que no peco exáctamente de refunfuñona pasiva, he remitido mi queja a la Seguridad Social, sin ánimo de que rueden cabezas, y a sabiendas de que me harán más bien poco caso que mucho. Pero en fin, voy a relataros mi hazaña, a ver si vosotros en mi situación no habríais pataleado.

Resulta que el miércoles tenía la última visita al especialista después de varias en las que, por qué no decirlo se me ha tratado fenomenal, y no he tenido ningún incidente destacable. Por ello me da más rabia todavía todo lo que estaba por venir aquella mañana,

Lo primero, e inexplicable es que perteneciendo al Centro de Salud de Prosperidad, me den la cita con el especialista en el Centro de Salud Miguel Armijo Moreno. En fin, cosas que una no se explica pero que consiente, porque no le queda otra. Asique me calcé las sandalias y de buena mañana puse pies en polvorosa pensando (ilusa de mi) que me daría tiempo a estudiar aquella mañana de exámenes, asique cargué con una carpeta de apuntes sin saber lo que me iba a arrepentir después de dicha decisión.

Legué a ver al Doctor, que como siempre me recibió de muy buenas maneras y con un buen humor resaltable. Pero teníamos un problema, NO LE HABÍAN MANDADO LOS RESULTADOS DE MI ANALÍTICA, o por un error informático me dijo: “bájese a Citaciones y que se las den en mano”. Muy bien, bajé pensando que cómo me mandaba a mi a buscarlas, teniendo al lado como tenía a dos enfermeras cruzadas de brazos, pero bajé.

Me atiende una Señorita detrás de la ventanilla sin ninguna gana de trabajar, me pregunta por “el papelito azul” que a mi nadie me dió al hacerme la analítica. “Tienes que tenerlo, mira bien”, y ahí empecé a molestarme. No hay cosa que más me saque de quicio que me tomen por tonta. Y para arreglarlo, la señorita continúa: ” Si la has perdido no tenemos nada que hacer, no me voy a poner ahora a buscarte los papeles por tu nombre o apellidos”

¡¡¡¡PUES SI, CARAJO. QUE PARA ESO LA PAGAN. ME LO BUSCA USTED Y ME LO SACA COMO SEA!!!! (más o menos, pero con palabras mas adecuadas y de mejor modo) Ella me mira fatal y me dice: ” A ver”

ANA OLLEROS ANAYA, OLLEROS SIN H Y CON DOBLE L (que por experiencia ya se, que según qué personas no entienden el concepto de LL y se hacen un lio con la Y)

“Nada, aquí no me sale nada. Tienes que ir a por ellos a tu centro de salid”
Enfilo para allá. 2,1 km a las 11 de la mañana a pleno sol y con los apuntes. Llego allí y me encuentro con una prima cercana de la primera señorita que termina diciéndome que “vaya a preguntar al Hospital Virgen de la Vega”. Sin creerme lo que me estaba pasando sigo con el paseo. 2 km más.

Llego allí y me hacen colarme, como si de una médico más mse tratase hasta el laboratorio, donde me vuelven a dar una negativa y me mandan al Hospital Clínico Universitario.

Sintiendome treméndamente vacilada, me persono allí, ya completamente fuera de mis casillas y me atiende una Bendita que me pide apellidos y nombre, extrañada de que una paciente se presente en una zona privada del hospital, aprieta el “enter” de su teclado y aparece por arte de magia un impreso con mi analítica.

Mi cara debía ser un poema, porque la señora no hacía más que intentar tranquilizarme. Cojo los papelajos y vuelvo a ver a MI MEDICO. que no hizo más que leer los papeles para decirme que estoy estupenda y firmarme un volante. Más de 3 horas después de la primera consulta conseguí mis resultados. Eso, un dolor de pies horroroso, un mal humor que yo creo que aún arrastro y una abrasada solar que me hace parecer a día de hoy aún más guiri que de costumbre,

Escribí la queja con todos estos datos y dejando consar que tengo 24 primaveras y un par de piernas firmes y potentes, pero que bien podría haber tenido 80 años y no tanta paciencia, o una pierna rota, o tratándose el especialista de un Ginecólogo, como era mi caso, un bombo de 4 kilos y medio. ¿¿¿Entonces, también me habrían mandado  a pasear???

¿¿¿Es posible que un ciudadano de a pie se ocupe de la burocrácia que deberían hacer otros??? Porque no olvidemos que para solucionar estos problemas, hay funcionarios trabajando, o debería haberlos.,
3 horas, a una media de 7.14€/hora que es lo que suelo cobrar trabajando de noche hacen un total de 21,42€ que me debe la Seguridad Social, eso sin tener en cuenta los desplazamientos a pie a pleno sol y el bote de aftersun que se bebió aquella tarde mi espalda.

¿¿Tengo derecho al pataleo??

BOHEMISMO

20 junio, 2011

Así se llama la firma de bisutería con la que dí hace unos 15 días y que me enamoró desde el primer momento.

Llegas a su web y te encuentras con 6 maravillosas colecciones que ordenan todas sus piezas en torno a un tem determinado. Es complicado decantarse por cualquiera de sus productos sin perderse un rato a olisquearlo todo. Descubrirás gargantillas y collares de cadenitas finas y en color oro viejo y plata, de las que cuelgan infinidad de detalles originales que recuerdan cositas de nuestra niñez como pueden ser un tio vivo o un caballito de juguete o elementos tan singulares como un monóculo,una cámara leica o una máquina de escribir, siempre adornados con pequeños lazos, o flores que le dan ese estilo vintage que no necesita nada más que una camiseta blanca para llamar la atención.

Yo al final me decidí por el Collar Armónica, de la colección TOY BOX que me pareció una monada. Me puse en contacto con Belén, la creadora de todo esto, y en menos de una semana lo tengo en casa. Además tengo que resaltar el trato con ella, que ha sido estupendo. Hemos intercambiado un par de emails, me solucionó las dudillas que pude tener prácticamente al momento y yo no he podido quedarme más agusto.

Sorpresa final: el paquete. El collar me llegó en un sobre lacrado con una B roja y brillante, y perfectamente envuelto en papel cebolla con la etiqueta de la casa. Una monada lista para cualquier regalo. Aquí os dejo una foto (perdonad la calidad pero en este momento no tengo la cámara buena en casa, ya subiré una foto mejor)

Mi próxima adquisición será el collar Traumótropo, visto lo bien que me ha ido todo 🙂

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www.bohemismo.com

www.bohemismo.blogspot.com

Facebook: Belén Bohemista

Buscabas algo mejor:

10 junio, 2011

Son los pequeños detalles, en los momentos indicados, los que hacen destapar un recuerdo.Y en mi caso, y en la historia que nos concierne fue un siseo.
Un siseo en medio de una estrofa en medio de una sala con más de 400 asistentes y en la que no debías estar tu.
Ni tu ni tu recuerdo, porque no tenías lugar. Pero supongo que aunque una no quiera, su naturaleza es más fuerte y en aquel momento el destino y la intuición, o esas cosas que tiene la vida, que juega a demostrarte una y otra vez que si conoces las reglas y te dejas llevar, a veces pasan cosas inesperadas, incomprensibles e inolvidables.

Así me encontré siseando una estrofa del “Quién se acuerda de ti” del Señor Erentxun, y tu me diste una bofetada, y yo te la devolví mirando hacia la derecha donde, a mi lado, disfrutaba ingenuo a todo lo que estaba pasando por mi cabeza, la prueba de tu equivocación.

No voy a negarte que yo no supe quererte, pero de la misma manera no voy a permitirte, después de todos estos años, que sigas con esa cantinela que decía que tu si que hiciste las cosas bien, porque yo nunca las sentí así.

Y de todo aquello a mi me quedan dos clavos que de vez en cuando duelen: uno es ese siseo que en ocasiones no puedo evitar, ese que tanto te molestaba y el mismo que me hizo pensar en escribir todo esto hoy. Y el otro, el otro no es más que el recuerdo de aquella conclusión tuya que yo somaticé y por la que, no se hasta que punto inocentemente, auguraste mi incapacidad de querer. Del verbo amar.

Pero en aquel momento me bastó un siseo de esos lentos, suaves y arrastrados, de esos tan sumamente insoportables según Su Señoría, para desencadenar todo esto y terminar doliéndome de tu bofetada, y girándome hacia la derecha para verle a El, y saber instantáneamente en ese mismo segundo que con un solo siseo de ésta señorita, ayudada por una señal silenciosa del destino, destapó el estrepitoso fracaso de tan absurda teoría.

Sencíllamente:

“…no supe defender mi forma de amarte… (Y tu)…buscabas algo mejor”

 

 

 

 

De izquierda a derecha y de arriba a abajo:

Crema de manos, que en invierno siempre viene bien.
– Mi agenda, que está la pobre que no da más de si. Pero es que tengo que apuntarlo absolutamente todo, porque mi memoria a corto-medio plazo es pésima.
– La cartera, cuanto más grande peor, porque la llenas de mierducas que luego no utilizas.
Caramelos que no suelo tomar. No se muy bien qué hacen ahí, pero no los saco porque creo que en algún momento pueden venirme bien.
– Los carretes de la Diana, que viven ya en el fondo de mi bolsillo exterior, esperando el momento en el que pase de una santa vez por una tienda y me rebelen lo que he sido capáz de hacer con ella.
– El estuche, que lleva conmigo desde el cole. Algunos lo recordarán. Ha llegado el momento en el que me da cierta vergüenza sacarlo en clase, pero más que nada por la imagen que pueda dar a ciertos personajes que se empeñan en hacer de la carrera algo serio de más y que no aceptan estos pequeños guiños al humor.
– La BB, claro que si. Que he tenido que ponerle cordón porque jamás la encuentro cuando suena, y me pone nerviosísima, así tiro de lo primero que pillo, y siempre es el cordón. Los cascos casi no los uso, me he deshabituado de escuchar música por la calle, (fijatetú).
– Una chuleta, del último exámen.
– Un clip y un imperdible. Que nunca se sabe…
Pañuelos y vaselina, que no me quito el trancazo ni para atrás.
– Mi barra de labios, siempre. Y roja, siempre.
– Las llaves, que están siempre en su sitio, pero nunca aparecen.
– Un pen.
– Un abridor (¡¡!!) de épocas pasadas…
– (otra vez la chuleta)
– Una piruleta, posiblemente proveniente de las que nos da el Sr.P los Domingos con el Gin-tonic.
– Un lápiz de ikea, que como todo el mundo sabe, es la cosa más útil del universo y no debe faltar jamás en un buen equipo de día a día.
– Librito de pegatinas, para llenar los apuntes de… de notas hacia mi persona.
Lizipaina, para la tos invernal.
Subrayadores, que se note que estudio.

Y faltan, claro está las cuatro cositas necesarias las noches de los sábados. El par de zapatos por si los tacones me hacen daño, o la cámara de fotos si hace bueno. El paraguas si llueve… En fin, que creo que lo que realmente pesa es esto último. 🙂

¿¿y vosotros, qué lleváis en el bolso??

I (L) BCN

29 enero, 2011

Robado, a la Señorita @LuMovi . Se que entenderá que me este anuncio me ha sacado una sonrisa, me ha  despertado el gusanillo y ahora me muero por volver a la que quizás algún día sea mi ciudad. (L)

Para curar una sobredosis de decepción y desilusión.

Después de una mañana de jaqueca, de estudio y de desconcentración; seguida de una tarde de esquemas, de repasos… de desesperación; ellas llaman cómo si se lo oliesen y te proponen un plan. EL PLAN.

Vamos a ponernos hasta las tetas de comida china, cenando nosotras solas, y se permite llorar y reir. Las dos cosas. Pero no se permiten los siguientes temas:

– próximos años, futuros, ni siquiera semana que viene.
– farmacias, medicamentos, fármacos, fórmas farmacéuticas, principios activos, ni de drogas.
– facultad, exámenes, clases ni asignaturas.
– novios, amigos con derecho a roce, novios de amigas ni nada similar.

La finalidad es el desestrés, desahogar y des muchas otras cosas. ¡¡Reirnos un poco, qué carajo!!
Y me consta que no se nos va a terminar la conversación hasta el momento de despedirnos.

((gracias, porque no sabía cuánto lo necesitaba))

Anda ven, y cántame una nana:

21 diciembre, 2010

Yo mañana apruebo.

7 octubre, 2010

Si el mundo ha decidido
que no voy a estudiar hoy el exámen de mañana,
está muy equivocado.

Tapones modo ON,
porque si seguimos así
terminaré aprendiendo a ladrar
el idioma del Carlino de mis vecinos
de la misma manera que la gente
aprende Inglés o Aleman
con el simple método
de escucharlo constantemente.

O eso, o bajo.
LLamo al timbre
y cuando su ilustrísimo dueño me abra la puerta
comenzaré a ladrar durante 10 minutos consecutivos
sin descanso y dando pequeños saltitos hacia atrás.
Y lo haré una y otra vez
hasta que el caballero se vea obligado a subir a mi puerta
y a llamar al timbre de mi querida madre
porque no soporte el escándalo.

Yo mañana apruebo.